¡Qué bueno verte, Compay!

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¡Qué bueno verte, Compay!

Autor: Raúl Medina Orama
Fuente: Bohemia

Como todo muchacho de aquellos años, el niño que fue Juan Padrón (Matanzas, 1947) admiraba a los cowboys y superhéroes de los cómics estadounidenses. Mucho tiempo después sería el responsable de que varias generaciones de cubanos afirmaran, junto a Carlos Varela en la canción Memorias: “No tengo a Superman, tengo a Elpidio Valdés”.

Aquellos yanquis fortachones que vestían en sus aventuras de papel y celuloide con mallas, capas e increíbles poderes para machacar villanos –enemigos cuya procedencia casi siempre coincidía con la de los adversarios del gobierno de Estados Unidos–, desaparecieron de las publicaciones que circulaban en Cuba.

Y lo que hizo el ilustrador, director de audiovisuales e historietista, fue encontrar, en el ámbito de las disputas simbólicas sucedidas con la Revolución, un terreno fértil donde plantar su personaje más entrañable. Nos dio a un mambí mestizo, pobre, nacionalista y patriota.

Elpidio Valdés se convertiría en símbolo de los cubanos, pero antes de su atronador éxito –catapultado por el cine animado– fue un “extra” en la historieta de samuráis Kashibashi, dibujada por Padrón desde 1965. La génesis y evolución de ese carismático mambí se documenta en un libro recién publicado por Ediciones La Memoria, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

Elpidio Valdés, los inicios (2017) es objeto para coleccionistas. En nuestro país no disponemos de volúmenes de historietas con sistematicidad, y menos con la calidad y bajo precio del cuaderno de marras, a la venta en la sede de la institución (Muralla No. 63, Habana Vieja) y otras librerías del país. Quienes no leímos aquellos números de la revista Pionero, en las cuales se vio primero al héroe criollo, agradecemos la oportunidad de hojear las hermosas viñetas en colores que integran estas 80 páginas donde se recopilaron las historias originarias.

En ellas podemos advertir la evolución de la línea de dibujo y el perfeccionamiento de los guiones, desde la genésica Contra los ninyas (1970) hasta El cañón de cuero (1972). También conforman el libro Contra Gun Market Co. (1970) y Contra los Zernis (1971), curiosísima historia en la que el mambí viaja y combate en Marte, en juego intertextual con las novelas de ciencia ficción del creador de Tarzán, Edgar Rice Burroughs, y con su personaje John Carter.

Juan Padrón –merecedor de los premios nacionales del Humor (2004) y de Cine (2008)– acompañó cada capítulo con una pequeña narración sobre el proceso creativo, escrita en su estilo ingenioso. Con poder de síntesis relató, entre otras anécdotas, la rigurosa investigación que le demandó su propósito de recrear con veracidad los uniformes, armas y el entorno del siglo XIX, en la Isla y otros escenarios donde ubicó los guiones.

Historia de la patria sin didactismo fue el resultado. Utilizando una expresión de la cultura popular, llegó con más efectividad que algunos manuales a la conciencia de sus coterráneos y al gusto de públicos de otras latitudes.

Sin embargo, actualmente no se ve mucho al célebre ícono de los cubanos. Y nunca se ha concretado una gestión de mercadeo que extienda con sistematicidad a otros productos –juguetes, accesorios, videojuegos, disfraces…– el universo de personajes creado por quien sueña y pide más apoyo para sus proyectos.

¿Por qué se ha postergado el desarrollo de una posible franquicia cultural, mientras otras foráneas dominan espacios cedidos hace décadas? Ojalá se consolide y amplíe la incipiente colaboración entre los Estudios de Animación del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y la empresa china Guangdong, para colocar en las tiendas del país algunos artículos utilitarios.

A sus 70 años Juan Padrón –también realizador de la sin par Vampiros en La Habana (1985), y Quinoscopio (1985-1987) junto a Joaquín Lavado– sigue trabajando, para suerte nuestra. Según Víctor Casaus, director del Centro Pablo, ya Ediciones La Memoria prepara una antología de sus historietas de humor negro, protagonizadas por chupasangres y verdugos. Prevén presentarla durante la próxima Feria Internacional del Libro y la Literatura, que ocurrirá en Cuba a inicios de 2018. ¡Eso habría que verlo!
Fuente: Bohemia


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