“El Waya”: Un guerrero y ocho décadas de andares

¿Cuándo es que Wayacón se convierte en una leyenda? En la década de 1970 es un fabulador que aprovecha todo cuanto tiene a mano (maderos, objetos de rituales, fibras vegetales, etc.) y capaz de hacer que cosas complejas de la existencia parezcan naturales, afiladas por ese gracejo tan mordaz que le insufla el deseo de vivir en albedrío.

“El Waya” ha sido, por sobre todo, un hombre emancipado que no se rinde ante los ingenuos ni vanguardistas, porque el arte para él era su voluntad de instituir un orden propio, lleno de “mamitas”, vestiduras y personajes amorfos dispuestos a contar sus desencuentros, la historia de su familia eventual y la  existencia aún más oscura de tanta especulación, de entelequias arrojadizas, prestas a endosar las verdades al más “pinto”.

De alguna manera, los relatos visuales son una suerte de reflejo de sus aventuras, pensares, reservorio de una filosofía de calle que blande para sobre existir las veleidades del caos, al tiempo que la vivacidad de sus emociones discurren tras las cromas incontrolables, esplendentes, tórridas y cotejadas en los planos yuxtapuestos y de simuladas perspectivas.

Aunque ha sido insistentemente clasificado de artista naif, “el Waya” no resiste ninguna etiqueta. Cuando quiso, fue el más naif de los vanguardistas o el más vanguardista de los ingenuos. De hecho, en la década de los 80 sus instalaciones no podían ser más experimentales y superaron en osadía a unos cuantos graduados del Instituto Superior de Arte y la Escuela Nacional de Arte. Él heredó los vigores de varias épocas, y sus muchas energías aún connotan una obra que se niega a envejecer.

El artista llegó a los 80 años (qué bueno el tributo de los que le aman efectuado en la sede de la Uneac), pero su arte asciende, escasamente, a la juventud temprana.

Muy pocos preservan ese donaire por tantas décadas. Parece una exageración, pero es una certeza. Y es que estamos no solo ante un creador perspicaz e imaginativo, sino también de un personaje popular que identifica a nuestra región, un guerrero que ha transitado por ocho décadas de exitosos andares. ¡Feliz aniversario, “Waya”!
(Tomado de 5 de Septiembre)

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